¿Cuál es la mejor postura para conducir?

Si vamos a conducir durante algún trayecto especialmente largo, es importante tener en cuenta nuestra postura de la espalda al volante para evitar cualquier tipo de dolor o molestia a causa de la conducción, ya que la realización de movimientos repetitivos mientras conducimos puede llegar a provocarnos lesiones en la zona lumbar, los hombros y las articulaciones. Además, ya no sólo podremos prevenir este tipo de dolencias, sino que conduciremos con mayor comodidad, lo que nos ayudará a conducir mejor y con más seguridad.

A continuación os explicamos las claves para mejorar nuestra postura en la conducción:

  • La distancia del asiento a los pedales debe facilitar que las piernas estén flexionadas para hacer un uso correcto de éstos y la altura debe permitirnos ver con claridad el cuadro de mandos y el parabrisas para una buena visibilidad. En cuanto al respaldo, debe tener una inclinación de 15 a 25 grados hacia atrás para no estar totalmente rectos pero tampoco recostados.
  • La distancia del volante también debe permitir que los brazos estén flexionados, sin crear ningún tipo de tensión, y las manos deben colocarse en posición “diez y diez” de las agujas del reloj. Además, es aconsejable no sujetar el volante con fuerza ya que puede provocar tensión muscular y aumento de la fatiga.
  • El reposacabezas debe estar a una altura en la que la parte superior coincida con la altura de nuestros ojos. Es muy importante ajustar debidamente el reposacabezas ya que es el único que nos protegerá de sufrir una lesión en el cuello en caso de accidente.
  • La espalda debe estar siempre bien apoyada. Para ello se puede usar algún soporte que permita reposar la zona lumbar, como por ejemplo, una almohadilla.
  • Las piernas deben formar un ángulo entre la cadera y los muslos de 110 a 120 grados. Asimismo, las rodillas deben formar un ángulo de unos 135 grados para poder alcanzar con comodidad los pedales.
  • El cinturón de seguridad debe estar siempre ajustado sobre la clavícula y el pecho sin oprimir porque puede causar daño con el roce.
  • Finalmente, el calzado debe ser cómodo y sujeto al pie, tanto al empeine como al tobillo.

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