Las lesiones más habituales en la natación

La natación es uno de los deportes más completos para trabajar la mente y el cuerpo y muchas veces es utilizado como medio y método de rehabilitación, ya que dentro del agua desaparece la acción de la gravedad y el cuerpo no está sometido a tanta presión, reduciendo de esta forma la tensión en las articulaciones, huesos y músculos.

Además, ofrece una gran cantidad de beneficios para nuestro cuerpo, como por ejemplo: aumenta la resistencia, la movilidad y la flexibilidad en nuestro organismo; mejora la circulación y ayuda a la actividad del sistema cardiorrespiratorio; incrementa la capacidad motriz, la memoria y el tiempo de reacción ya que requiere mucha concentración y coordinación; tonifica y aumenta nuestra masa muscular; y finalmente, mejora nuestra calidad de vida, ayudándonos a relajar la mente y reducir el estrés.

Pero como en todos los deportes, también es posible sufrir lesiones practicando natación si no evitamos el sobre uso o si efectuamos una mala técnica, ya que por sus constantes movimientos repetitivos puede ser más dañino de lo que imaginamos. Algunas de las lesiones más habituales que encontramos en este deporte acuático son:

Hombro del nadador:

El esfuerzo al que se ve sometido el hombro del nadador es constante en cualquiera de sus estilos, lo que puede conducir a una inestabilidad de la articulación y llegar a provocar, incluso, posibles luxaciones o subluxaciones.

Rodilla del bracista:

La rodilla también puede verse afectada en natación, sobre todo en el estilo a braza, ya que la patada que se realiza conlleva una rotación externa de ésta que puede acabar dañando el compartimento interno de la rodilla.

Dolor en la zona lumbar baja:

El movimiento de propulsión que se realiza con las piernas durante la natación puede llevar a un arqueamiento excesivo de la zona lumbar baja y provocar dolor, por lo que será muy importante aplicar una buena técnica.

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